
Rincón del Henares. Foto: Bárbara.
Envidio a todo ser viviente cuyo elemento natural es el agua. Dicen que la vida surgió en el mar y debe ser así cuando tantas veces lo añoro; me he sentido anfibio, pez, medusa, estrella de mar o una simple lapa agarrada a las rocas. Y cuando veo a los patos ( en general todos los palmípedos que se deslizan lo son por mi ignorancia) me entra un sentimiento grande de nostalgia y otra cosa que no dudo en calificar de pura envidia. Me paro a contemplar su ir y venir tan elegante, su condición de seres libres no sujetos a horarios ni a hipotecas que veranean todo el año sin pagar por ello. Los miro y me digo que el mundo está mal repartido.