Annie Bottle dijo en Buenos Aires: «Relaxing cup of café con leche in Plaza Mayor». !Olé la gracia y así nos va!!! Yo también, pero en mi casa.
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Mi «Homenaje a Picasso»
La serie de mis homenajes comenzó sobre los años 80 y se fueron espaciando en el tiempo, de modo que no fueron hechos de forma continuada sino que responden más a una expresión o arrebato de reconocimiento o cariño circunstancial. Muchos pintores hemos tenido, en algún momento, esa necesidad de decir de alguna manera: te quiero Picasso, te quiero Braque, te quiero Matisse…, que es lo mismo que decir: gracias, gracias, gracias por lo que nos han dado, nos han enseñado, nos han hecho sentir. Un homenaje, en el fondo y en la forma, es una expresión de amor.
Les toilettes de Paris
Los aseos en París con más glamour tienen una cualidad muy particular, jamás suben, siempre bajan. Los aseos de los locales con más «sabor», esos que se mantienen en el tiempo inalterables, como fosilizados. imperturbables a los cambios inmobiliarios, esos transmiten a los viajeros apasionados parisinos una sensación perenne de estabilidad emocional. La cuestión radica en que todos ellos, los aseos, las toilettes, se ubican en el «infierno» del local. Lo mismo da que la bajada sea orlada de maderas nobles o no, la seguridad que transmiten al enamorado de la ciudad es que, así pasen cien años, las toilettes permanecerán tal como las conocieron con veinte años. Las toilettes de París con más «glamour» perduran inalterables. El tiempo las respeta lo mismo que a la Tour o a la Madelaine. Quien no conoce las toilettes de París no sabe lo que se pierde.


