


En primer término, el cuadro como lo concibió Velázquez; en el segundo, los añadidos para ensancharlo cuando pertenecía a las colecciones reales: por la parte superior 50 cm. y por los laterales 37 cm. Se supone que sufrió daños durante el incendio del Alcázar de Madrid en 1734 y que por ello fue montado sobre un bastidor nuevo y ampliado. En 1980 se llevó a cabo una restauración muy minuciosa y laboriosa, pues algunas capas se desprendían. «La fábula de Aracne» o «Las hilanderas», que es como se conoce popularmente el cuadro, es uno de los máximos exponentes de la pintura barroca española y una muestra clara de la maestría de Velázquez. En 1628 con ocasión de la estancia de Rubens en la corte, en Madrid, que se dilató hasta 1629, ambos compartieron estudio y el sevillano conoció perfectamente los temas mitológicos tratados por este. El tema de «Las hilanderas», hoy, se cree que representa la fábula de Aracne. El cuadro se exibe en el Museo del Prado. Se cree que fue realizado después de su segundo viaje a Italia en 1649, aunque otros consideran que fue pintado en 1659.La obra fue pintada para Pedro de Arce, que era quien organizaba las monterías para el rey Felipe IV. Como pintor de la corte, Velázquez no atendía a encargos privados, pero en este caso hizo una excepción. En primer plano se ve a cinco mujeres que preparan las lanas. Al fondo, detrás de estas mujeres, aparecen tres mujeres ricamente vestidas que contemplan el tapiz que representa una escena mitológica, la fábula de Atenea y Aracne. El tema del tapiz constituye una ofensa a Palas Atenea ya que trata de algunas artimañas que Zeus utilizaba para conseguir los favores sexuales de diosas y mujeres; en castigo Palas va a transformar a la joven Aracne en araña, condenada a tejer eternamente. En el cuadro, Aracne en primer término, con blusa blanca, teje afanosamente; a la derecha la diosa Palas, representada como una anciana junto a la rueca, de la que no vemos los radios por estar en movimiento. Velazquez difumina los contornos de modo que consigue crear una sensación de atmósfera entre los cuerpos. Su pincelada es fina y larga con color diluído en ocres, tierras y óxidos a modo impresionista, con poca materia, dos siglos antes. El mito de Aracne se describe en el libro sexto de «Las metamorfosis» de Ovidio. Aracne, una joven libia, tejía tan bien que la gente comenzó a decir que tejía mejor que la diosa Atenea, inventora de la rueca, según la mitología griega.