En el año 546 a. C., en la antigua Grecia y más concretamente en Crotona, nació Theano, la primera mujer de la que se tienen indicios históricos que hizo aportaciones a las matemáticas. Según el historiador Peter Gorman, Theano fue hija de Brontinus que pertenecía al grupo órfico. Este grupo filosófico defendía una innovadora teoría que consistía en defender que el ser humano estaba compuesto de cuerpo y alma, que esta sobrevive al cuerpo, que es indestructible y que recibe premios o castigos más allá de la muerte. Los pitagóricos, otro grupo de filósofos, al igual que los órficos compartían muchas creencias derivadas de la mitología egipcia, por ello no es de extrañar que Theano se integrase en el grupo de Pitágoras. Al cabo de unos años se convirtió en profesora en la escuela de Crotona dirigida por Pitágoras. Cabe mencionar al menos a dieciséis mujeres destacadas en la escuela pitagórica, entre ellas a Aristoclea. Theano se casó con Pitágoras cuando este era ya mayor y tuvieron varios hijos. En una revuelta contra la escuela de Pitágoras, este y parte de sus discípulos fueron asesinados y esta destruida. Theano y sus hijos pudieron escapar llevándose gran parte de los escritos y continuaron con sus enseñanzas por Grecia y Egipto. Conocemos la doctrina de los pitagóricos a través de los los textos de Platón y Heródoto. Las principales obras que se atribuyen a Theano son una biografía de Pitágoras, un teorema sobre la proporción áurea, aportaciones a la teoría de los números, a la teoría de los poliedros regulares, la Cosmología, el origen del Universo, la Física, la Medicina, la Psicología infantil y un tratado «Sobre la Piedad» .El principal trabajo que se le atribuye es sobre la famosa proporción áurea, que tanto en Egipto como en Grecia se utilizaron en la construcción de muchas edificaciones, como el Partenón y las Pirámides.
Archivo | marzo 2025
El pájaro negro.
Aquel pájaro trazó un circulo en el cielo. Después desapareció hacia la derecha extendiendo las alas, planeando sobre el tejado rojo, sobre la cúpula de ladrillos cuya la campana volteó a las doce; su sonido sobresalto a los gorriones que salieron volando en todas direcciones. Pero aquel pájaro siguió el rumbo trazado en el mapa azul, limpio de nubes. Y siguió sobrevolando el río que sinuoso discurría por entre los cañaverales, dejando atrás el tejado rojo, la cúpula y la campana. Aquel pájaro negro, por fin, se posó sobre el sombrero de paja del espantapájaros y grazno aliviado.
Verde-amarillo.
De Sicilia y rodeado de helechos.
Segundo año de mi limonero siciliano (limonero carrubaro) entre helechos. Temí por él, porque las hojas tuvieron minador en el otoño y pensé que no se salvaría, pero esta primavera sus hojas están creciendo a un buen ritmo, con ese color oscuro que luego se aclara, con ese brillo espectacular que pronostica unos limones con una acidez justa, más suave que los otros. ¡En fin, me tiene muy ilusionada!
Un cactus raro que no he vuelto a encontrar.
Este cactus es especialmente bonito; creo recordar que ya subí hace tiempo unas fotos. Ahora, quizás por añoranza, porque no lo he vuelto a encontrar en ningún vivero cercano, y porque la primavera todo lo altera. con morrina gallega por parte paterna, subo estas… ¡quien me iba a decir que acabarían gustándome los cactus!
Pleiospilos Nelii o piedra viva.
Esta planta suculenta es originaria de las regiones cálidas de El Cabo en Sudáfrica, que se mimetiza con las piedras para evitar ser devorada por los depredadores. Tiene unas hojas muy gruesas y carnosas que se presentan en pares, divididas por una hendidura central. Florece con flores muy vistosas en color amarillo o naranja, que contrastan con su apariencia rocosa. Un descubrimiento reciente que me entusiasma,
Sylvia Plath, «Diarios completos».
Edición española a cargo de Juan Antonio Montiel. Traducción de Elisenda Julivert. Karen V. Kukil. ed. Esta edición incrementa el material de los anteriormente publicados en E.E.U.U. en 1982 y en España en 1996 entre ellos los dos cuadernos que su marido y albacea Ted Hugnes había prohibido hacer públicos hasta 2013. Está editado por Karen V. Kukil.
Nacida en Boston el 27 de octubre del 1932, Sylvia Plath murió el 11 de febrero de 1963 con treinta años en Inglaterra. En 1982 recibió el premio Pulitzer póstumo de poesía por sus «Poemas Completos» editado por su marido, el también poeta Ted Hugnes con quien se casó en 1956. Su vida y, consecuentemente, su obra están marcadas por la depresión; fue tratada varias veces con terapias electroconvulsivas para finalmente suicidarse en Londres. Becada por la Fundación Fulbright, fue docente en el Smith College. Sylvia fue ensayista, poetisa, novelista, escritora de libros infantiles, dotada de una sensibilidad enfermiza, a flor de piel. Está enterrada en el cementerio de Heptonstall. Hoy se cree que padeció trastorno bipolar. El matrimonio, que tuvo dos hijos, vivió en Estados Unidos y después en Inglaterra; dos años después del nacimiento de su hijo se separó de él en 1962. Su corta y apasionada vida gira alrededor de la creación literaria; dentro del género de la llamada poesía confesional, sus obras más conocidas son los poemarios «El coloso» y «Ariel» y la novela «La campana de cristal». Ante el suicidio de creadores de la talla de Virginia Wolf y de Hemingway, cabría preguntarse si existe alguna relación entre la creación literaria y la inestabilidad emocional, entre la crisis existencial y un mundo personal «recreado» a través del verbo. Syvia Plath dice en sus diarios: «La poesía es la más solitaria e intensa de las artes creativas».
Luna de sangre y Lobo Lunar.
Lobo Lunar estaba huido. El 14 de marzo creyó morir; la visión de la Luna de sangre le trastornó de tal manera que se lanzó monte arriba en una carrera desesperada. El corazón le latía con fuerza, la baba le caía hasta el suelo, respiraba con dificultad por más que abriera la boca. Buscaba con la velocidad del rayo la entrada a la lobera. La gruta oscura le permitió un sosiego momentáneo. Afuera la lluvia caía con furia en aquel mes de nevadas, de ríos desbordados. Y tumbado en la oscuridad creyó morir. Su Luna se teñía de sangre y pensó que aquello debía ser el principio del fin… o el apocalipsis de los lobos lunares.
Dibujos de Aurelio Serrano Ortiz. Negativos.
Cita de Miguel de Unamuno.
Unamuno dijo: «El que tiene fe en sí mismo no necesita que los demás crean en él».
























