





Esta planta de hojas carnosas, cuyas flores parecen bolsitas o, según como las capte la cámara, pececillos boqueando, esta planta, digo, Bossom no la reconoce. La tengo hace años y sigo sin saber como se llama, de modo que estoy por «bautizarla» como «bolsa» del latín «bulsa» y me quedo tan pancha. Las hojas tienen un brillo especial y, las dos que tengo, cuelgan a ambos lados de la puerta de la casa como dando la bienvenida.