Bajando por el paseo de «Les Invalides» hacia el Sena, el puente nos conduce hasta la otra orilla donde nos aguarda «Le Grand Palais» y «Le Petit Palais». El paseo en barco a esa altura del puente tiene unas vistas magníficas de las dos orillas. Foto: Bárbara

Oooooh! Aquí sí se ve bien el puente. ¡Qué maravilla!
Ya te dije en una ocasión que París crea adicción. Estuvimos en mayo y ya tengo ganas de volver…
Le Petit Palais ha sido para mí un descubrimiento reciente. Restaurado hace poco, tiene una colección muy ineresante y un precioso jardín interior, al que da la cafetería del museo. Esta última muy recomendable también. No tanto por la comida como por la tranquilidad y amplitud del establecimiento. Las mesas guardan entre sí una distancia considerable¡Todo un lujo en París!
¡Y que lo digas! Siempre nos chocan esos pequeños veladores casi pegados los unos a los otros. Debería haber, si no lo hay ya, una guía de jardines interiores parisinos. Los hay sorprendentes y muy bonitos, auténticos oasis en plena ciudad.