Alguien debió pensar que lo único que le faltaba a París era la playa. ¿Y quién ha hecho por la ciudad más que nadie? La respuesta es bien sencilla y en este punto todo el mundo está de acuerdo: su alcalde. Bertrand Delanoë, el alcalde socialista, ha dado una vuelta de tuerca a la ciudad, si es que eso era posible. El resultado es que ha acotado una zona en el Sena delimitada con banderolas azules, ha colocado tumbonas y duchas para que los franceses y los turistas disfruten tomando el sol y se alivien de la «canicule» (que haberla hayla, en esto se nota también el cambio climático). ¿Y qué más cosas ha hecho el alcalde? Pues poner música diversa por todos los rincones a lo largo del Sena, salsa, jazz , rock… en un día dedicado a la música y todo el mundo a bailar por las calles como si fuera la víspera del 14 de julio; más cosas: ha cerrado el tráfico rodado en diversas calles los domingos por las mañanas para que familias enteras (papás con niños), jóvenes y jóvenas y también maduritos puedan ir patinando en línea por las zonas más bonitas. Y da gusto ver salir de la plaza de la Bastilla a esa marea humana a las doce en punto rodando y rodando hasta que el cuerpo aguante. Esto es solo un ejemplo; yo desde ahora le daría mi voto perpetuo si tuviera derecho a ello.
