Archivos

Carrilleras de cerdo al brandy

007

Foto y receta, Bárbara

Soy de las que le gusta cocinar las cosas despacio, como se hacía antes. Por eso, no soy para nada partidaria de las ollas exprés, aunque reconozco que son muy útiles para hoy y la falta de tiempo. En fin, en eso soy como nuestras abuelitas. Me gusta ir probando y rectificando. Esta carne deliciosa salió muy tierna y sabrosa. En estas fiestas, los demás días, como también hay que comer, unas carrilleras es un plato rotundo que solo necesitaría una ensalada para complementar un buen menú.

Ingredientes. 1 cebolla grande, 1 zanahoria grande, 2 dientes de ajo, 2 carrileras por persona, brandy, pimienta negra en grano, 1/2 litro de caldo de carne, 1 pimiento verde italiano y 1 rojo, harina.

Rehogamos en una cazuela la cebolla partida en palmera y el puerro en rodajitas, añadimos la zanahoria también en rodajitas, los pimientos cortados en trocitos y los dos dientes de ajo. Bajamos el fuego y las pochamos durante diez minutos; a continuación regamos con el brandy y subimos el fuego para que se evapore el alcohol. Antes habremos dorado la carne para que se selle y no suelte sus jugos, después de salpimentarlas. y pasarlas ligeramente por harina, y las reservamos. Es ahora cuando añadimos el caldo y la carne. Una vez tiernas las carrilleras podemos triturar las verduras para hacer la salsa; la pasamos por el chino o colador. Yo no las trituré, porque me gusta encontrarme las verduritas. En el primer caso, se añade la salsa a la carne para que den un hervor juntos. Yo lo acompañé con patatas fritas, pero como iba con prisa las corté de cualquier manera, cortadas en triángulos quedan más bonitas. ¡De sabor, superior!

William Etty

413

Etty, William, 1787-1849; Fruit (Grapefruit and Oranges)

Reproducciones: 1º Desnudo femenino durmiendo; 2º Autorretrato, 1823; 3º Desnudo sentado; 4º Frutas

Oriundo de York, a una edad muy temprana, solo con doce años, se puso a trabajar en una imprenta, donde permaneció siete años. Su vocación le llevó a Londres donde recibió instrucción en la Real Academia bajo la dirección de Thomas Lawrence. Allí se dedicó a copiar a diversos maestros, consiguiendo unas tonalidades de piel de gran realismo y calidad, aunque no la aprobación de la crítica. Fueron unos años duros con poco éxito comercial, pero a partir de 1820 su obra “La llegada de Cleopatra a Cilicia” tuvo una gran acogida. Por sus desnudos se ganó la fama de indecente en aquella sociedad mojigata; no obstante, la fortuna le comenzó a sonreír y pronto alcanzó la fama y el reconocimiento oficial. Fue elegido miembro de la Real Academia. Trabajó siempre con  modelos desnudos reales, algo que sus colegas consideraban inadecuado. Sus retratos y naturalezas muertas alcanzaron una enorme calidad y fue considerado un artista completo; de hecho fue el primero en pintar naturalezas muertas. Muy tímido, nunca se casó y vivió siempre con una sobrina. Murió en 1824 y nunca se desvinculó de su York natal contribuyendo a crear la primera escuela de bellas artes.

El primer desnudo, de gran factura, me lleva a la siguiente reflexión: ¡Hay que ver lo que dio de si la “Venus del espejo” de Velazquez!, reinterpretada por tantos pintores a lo largo de la historia. El bodegón o naturaleza muerte lo encuentro realmente bueno y el autorretrato es magnífico. 

Bolonia, Tarifa

002

Otra foto de Jero que me manda desde Bolonia en Tarifa; sus atardeceres son ya un clásico en este Blog. Dan ganas de perderse entre las dunas…

Otro año más, este con retraso

¡Un millón de lunas de chocolate, mi niña preciosa!!!

006

Otro año más Noa, pero este con retraso; otro año más para decirte todo lo que te queremos. Estos días desde la terraza del estudio veíamos la luna llena, redonda y brillante, como aquella otra que tú me dabas a comer en trozos porque decías que era de chocolate. Sentadas las dos en el patio alargabas el brazo, con cuatro años, y cogías para mi trozos porque decías que estaban buenísimos. Este año con el virus todo ha sido diferente, pero igual de intenso y delante de ti, una tarta de chocolate como aquella luna que imaginabas para mi. ¡Toda la Felicidad del mundo, mi niña preciosa!